La situación en La Guaira, Venezuela, se torna cada vez más sombría a medida que pasan los días tras el terremoto, con una morgue improvisada que acumula cuerpos a la espera de ser reconocidos.
Historias desgarradoras emergen, como la de un padre que encontró a su hija por el anillo que él mismo le regaló. A pesar de la inmensa pérdida, algunos familiares continúan colaborando con los rescatistas en la búsqueda de otros desaparecidos.