En Venezuela, la esperanza de vida se mantiene en un complejo de residencias afectadas por el terremoto. Se habla de un hueco que permite la entrada de oxígeno, manteniendo con vida a atrapados bajo los escombros.
Los rescatistas concentran sus esfuerzos en esta zona, mientras que cuerpos de rescate internacionales colaboran en otras edificaciones. La situación es crítica, pero la voluntad de salvar vidas persiste.