Se expuso el entramado de presiones y posibles irregularidades financieras vinculadas al exjefe de gabinete Manuel Adorni y el constructor Matías Tabar.
La investigación se centra en la construcción de una casa valuada en 245.000 dólares, cifra que Adorni habría intentado ocultar y sobre la cual presionó a Tabar para que modificara su declaración. La intervención de Karina Milei habría sido clave para la remoción de Adorni del cargo, ante la evidencia de los audios y la resistencia de Tabar.
Se cuestiona el origen de los fondos, ya que Adorni aduce haberlos obtenido de inversiones en Bitcoin, una versión que la justicia no ha podido corroborar documentalmente.