Se critica la actitud de algunos periodistas que, según el panelista, "apañan" a Julián Álvarez, minimizando sus errores y destacando sus sacrificios. Se argumenta que el jugador ha jugado mal y que no se le debe proteger de esa manera.
Se compara la situación de Julián con la de otros profesionales que aprenden y se adaptan a nuevas etapas en sus carreras. Se enfatiza que, aunque se le tenga aprecio al jugador, se debe ser objetivo con su rendimiento en la cancha.
Se cuestiona la falta de autocrítica y se insta a reconocer cuando un jugador no está rindiendo al nivel esperado, sin importar su potencial o su pasado.