Se exhorta al periodismo a investigar y exponer la corrupción judicial en Argentina.
Se critica que, mientras se enfoca en casos como el de Adorni, se ignora la corrupción de figuras como Jessica Sirio e Isaurralde, y se recuerda el caso Antonini Wilson como un ejemplo de impunidad.
Se señala que los jueces no investigan casos de corrupción y que el periodismo, en lugar de centrarse en estos temas, se distrae con escándalos menores.