La donación de 100.000 euros por parte del Vaticano a Venezuela tras el terremoto ha generado críticas. Se considera una suma insuficiente ante la magnitud de la catástrofe y las necesidades urgentes de la población.
Se argumenta que el Vaticano, con sus vastos recursos, podría realizar un aporte significativamente mayor. La comunicación de una donación de esta magnitud se percibe como un gesto poco relevante y hasta una falta de respeto.
Mientras tanto, diversas organizaciones y países continúan enviando ayuda material y personal de rescate. Se enfatiza la necesidad de envío de mercadería y recursos, más que de dinero, dada la compleja situación económica y logística de Venezuela.