Se analiza la posibilidad de utilizar la voz de un artista fallecido para crear nueva música, planteando interrogantes sobre los derechos y el uso de su obra.
El representante y albacea del artista, Homer Pardillo, tendría la decisión final sobre si estas creaciones se utilizarán o no.
Se debate si el artista habría aprobado este tipo de proyectos, considerando que él siempre validaba las obras que se utilizaban para películas y él mismo realizaba los arreglos.
Queda por ver qué sucederá con la voz del artista y cómo se gestionará su legado musical en esta nueva era tecnológica.