Se debate si la presión ejercida por Adorni sobre Tabar constituyó un intento de encubrimiento o si podría abrirse una nueva línea de investigación sobre la función de justicia. Adorni habría admitido haber prestado "soporte" a testigos, similar a lo que hizo con otros.
En un audio, Adorni advierte a Tabar sobre un "audio bomba" que se borraría, demostrando que era consciente de que los audios podían comprometerlo. La defensa de Tabar habría aconsejado no prestar atención a los ofrecimientos de Adorni, considerándolos un posible delito.
A pesar de que Tabar pidió a Adorni que no lo contactara más, este continuó insistiendo. Se menciona que la declaración de Tabar y las conversaciones con Adorni estaban en manos de la policía y el juez, pero no se valoró que esto constituyera obstrucción a la investigación.