Alan relata experiencias aterradoras vividas desde los 15 años, incluyendo sensaciones de ser abrazado en la oscuridad, ver personas que no existían y no poder dormir por la angustia.
Posteriormente, a los 22 años, cayó en las adicciones a la pasta base y la cocaína, llegando a considerar a la droga como su "Dios" y haciendo todo por obtenerla, lo que destruyó su vida y sus relaciones familiares.
A pesar de haber intentado cambiar y sentir que no tenía solución, Alan reconoce que necesitaba un cambio y se invita a escuchar su caso para entender cómo superó estas dificultades.