La tragedia en Venezuela se agrava con un saldo oficial de 920 muertos y 3.360 heridos, aunque se estima que hay 50.000 desaparecidos. Las altas temperaturas y la falta de infraestructura dificultan las labores de rescate y la llegada de ayuda humanitaria.
El puerto de La Guaira permanece cerrado, los hospitales están colapsados y la escasez de insumos básicos como guantes y gasas agrava la situación. Los heridos son trasladados a Caracas, donde también la infraestructura sanitaria se ve desbordada.
En medio del desastre, historias de desesperación se repiten, como la de Rubén Silié, quien busca a su familia atrapada bajo los escombros de un edificio de ocho pisos en Playa Grande. Denuncia la falta de ayuda y la soledad de los familiares que buscan a sus seres queridos.