La ciudad costera de Catiaramar en Venezuela ha quedado reducida a escombros tras los terremotos ocurridos el miércoles. La localidad de La Guaira presenta un paisaje similar, con edificios derruidos y fachadas destrozadas.
Una mujer busca desesperadamente noticias de su hijo, expresando el profundo desespero que se vive ante la incertidumbre sobre el paradero de sus seres queridos. Los daños en la capital, Caracas, también son considerables, a pesar de que el epicentro se ubicó a 170 kilómetros al oeste.
Los habitantes colaboran con los equipos de rescate en la búsqueda de desaparecidos, pero las labores avanzan lentamente debido a la falta de maquinaria pesada. En Caraballeda, los residentes claman por una mayor intervención de los militares y exigen que se les brinde la ayuda necesaria.
Los terremotos tuvieron magnitudes de 7.2 y 7.5, siendo este último el más fuerte registrado en Venezuela desde 1900. La Guaira es el estado más afectado, con cientos de edificios colapsados y vecinos, bomberos y ciudadanos intentando rescatar a personas con vida bajo los escombros. En algunos casos, se han recuperado cuerpos sin vida.