Manejar en las dunas de Tatón requiere habilidad técnica y constante aceleración. La clave está en conocer la dureza de la arena, que varía según la exposición al viento, y en ascender las dunas con la velocidad justa para llegar a la cresta.
Se recomienda entrar de costado y decidir en la cima si descender o no, evaluando el vuelo y el terreno. La experiencia de pilotaje es intensa y, según Raúl, "si no te enterras, no sos piloto".