En los países bálticos, la defensa se ha convertido en un tema central debido a la guerra de Rusia en Ucrania. Letonia, Lituania y Estonia han intensificado su rearme, afectando la vida de ciudadanos y atletas.
Jóvenes como Roberts Glaser, corredor de competición, deben cumplir con el servicio militar obligatorio. Aunque una pausa de 11 meses en su exigente programa deportivo no es ideal, Roberts ha encontrado beneficios en el ejército, como el apoyo a su carrera deportiva.
Jonas Juska, en Lituania, ve a Rusia como la "amenaza definitiva". El servicio militar obligatorio, reintroducido en 2015, ha permitido a Jonas descubrir una nueva faceta en las Fuerzas Armadas y jugar en el equipo de hockey sobre hielo del ejército.
Aili Lipop, tiradora de élite civil en Estonia, se unió a la Liga de Defensa, una milicia civil, para participar activamente en la defensa del país. La organización ha visto un aumento de voluntarios, preparándose para un futuro incierto.