Darwin, un habitante de Caracas, relata su experiencia durante el doble sismo que sacudió Venezuela, describiendo el movimiento de árboles y edificios como un evento sin precedentes en sus 70 años de vida.
A diferencia de otros lugares, en su zona el temblor fue leve, pero la gravedad de la situación se hizo evidente al ver las noticias sobre los daños en La Guaira y Puerto Cabello.
Destaca la falta de alertas previas y la rápida respuesta de la comunidad venezolana, que se unió para brindar ayuda humanitaria ante la ausencia de una acción gubernamental visible.