Vecinos de la zona de Recifes al 1200 expresaron su conmoción ante el brutal crimen de Graciela, perpetrado por su hijo Nacho, quien además intentó asesinar a su padre y enterró el cuerpo de su madre en un pozo en el jardín.
Los vecinos describen a Nacho como un "excelente muchacho" que colaboraba con ellos y trabajaba cortando el pasto. Desconocen los motivos del crimen y afirman que la familia no presentaba problemas de convivencia ni ruidos extraños. Graciela era abogada y el padre, dueño de una fábrica.
La falta de antecedentes penales o adicciones en Nacho, según los testimonios vecinales, añade misterio al caso. La comunidad se muestra perpleja ante la brutalidad de los hechos y la aparente normalidad del joven agresor.