Miami se ha convertido en el epicentro del fervor mundialista, atrayendo a miles de argentinos que buscan vivir la pasión del fútbol en la ciudad.
La 73 y Collins es uno de los puntos de encuentro donde los argentinos celebran, disfrutan de la gastronomía local y esperan ansiosos la llegada de Messi. El ambiente es de fiesta y camaradería, con la presencia de bombos, banderas y cánticos que recuerdan a la Argentina.
El costo de las entradas para los partidos es exorbitante, con precios que alcanzan los 5.000 dólares, lo que genera especulación y reventa. Sin embargo, la ilusión de ver a la selección motiva a los fanáticos a buscar alternativas para no perderse ningún partido.