Laura se ofrece a enseñar a Albert, a pesar de las dudas del Sr. Page, quien considera que el niño necesita "enseñanza especial" y que ella es solo una niña. Laura insiste en que es una maestra y que desea hacerlo.
El Sr. Page, aunque escéptico, accede a darle una oportunidad a Laura, quien se compromete a comenzar al día siguiente. Laura también planea hablar con la señorita Wilder sobre su nuevo alumno.