Durante la conquista de América, era obligatorio para los españoles poseer una capilla u oratorio en las tierras concedidas por la corona, como muestra de la presencia de la religión católica.
La región de Catamarca cuenta con numerosas capillas e iglesias, como la de Andacoyo, que reflejan esta imposición religiosa y la marcada división de castas, con sectores diferenciados para españoles, negros e indios en los lugares de culto.