Hugo se niega a practicar jugadas en equipo, insistiendo en que solo necesita ser veloz para cruzar la meta. Sofía intenta convencerlo de la importancia de la estrategia conjunta.
James, afectado por su lesión y sin un rol claro, es asignado a cuidar los caballos, un trabajo que considera indigno de un príncipe.
Sofía, preocupada por la actitud de Hugo, le propone practicar la jugada de la "resortera voladora", pero él se muestra escéptico y prefiere entrenar solo.