La Fontana di Trevi en Roma ahora requiere el pago de una entrada y se debe hacer cola para ingresar, además de respetar normas estrictas para evitar multas, como no tocar el agua.
Este cambio se da en el contexto de una ola de calor que afecta a Europa, con temperaturas que superan los 35 grados en Italia. Las autoridades buscan gestionar el flujo turístico y proteger el patrimonio cultural.