El "festejo vikingo", originado por los jugadores noruegos y adoptado por los hinchas, ha trascendido el ámbito deportivo e incluso llegó al parlamento de Noruega. Durante la apertura de una sesión, los parlamentarios realizaron el característico saludo.
Esta peculiar celebración, que se viralizó con los partidos de Noruega, demuestra cómo un gesto deportivo puede permear en otros ámbitos de la sociedad, incluyendo la política, generando un momento de unidad y simpatía.