En la ruta del adobe, a 100 kilómetros de Tinogasta, se encuentra el santuario del "desgolladito", lugar donde fue asesinado un hombre. Los camioneros y otros viajeros dejan ofrendas, principalmente agua, como tributo a este santo popular.
Las ofrendas incluyen objetos insólitos como trofeos deportivos, velas y hasta juguetes de niños, reflejando un sincretismo religioso donde conviven elementos paganos con imágenes católicas.