Durante sus estudios en Graz, Tesla se interesó por la Dynamo de Gram y su funcionamiento con un conmutador que producía chispas. Tesla sugirió la posibilidad de operar un motor sin conmutador, idea que su profesor consideró imposible, comparándola con una máquina de movimiento continuo.
La reacción del profesor, lejos de desanimarlo, impulsó a Tesla a demostrar la viabilidad de su concepto, desafiando lo que se creía imposible en la ingeniería eléctrica.