Se genera un debate sobre la idoneidad y la habilitación para conducir, a raíz del caso de Ernestina Pais.
Un doctor argumenta que tener idoneidad para manejar es distinto a tener el registro, y que no se puede justificar el accionar de Ernestina por tener la primera cualidad.
Se compara la situación con el ámbito profesional, donde no pagar la matrícula impide ejercer, y se enfatiza que las acciones incorrectas tienen consecuencias.
Se discute la importancia de la ley y el registro para conducir, independientemente de la habilidad de la persona, y se critica la tendencia a justificar errores.