Se especula que la inestabilidad de las construcciones en La Guaira, erigidas sobre bases poco firmes tras el deslave de 1999, podría haber contribuido a la devastación causada por el reciente terremoto.
Los edificios, aunque supuestamente antisísmicos, habrían carecido de la estabilidad necesaria para resistir la onda sísmica, colapsando y generando imágenes de destrucción total. La magnitud del sismo, la más fuerte en 126 años, plantea interrogantes sobre la resiliencia de la infraestructura.