En Anillaco, Catamarca, se encuentra la capilla más antigua de la provincia, construida con adobe. Su altar presenta una falsa escuadra, atribuida a reparaciones tras la caída de un árbol en 1991 o a un diseño intencional para resistir movimientos sísmicos.
El altar fue construido por diaguitas por pedido español. La iglesia se divide en sectores: uno para el oficiante, otro para la familia de Basal Pedraza y españoles importantes, y un último para negros e indios, reflejando la marcada estratificación social de la época.