Las negociaciones entre Líbano e Israel, las primeras en décadas, se centraron en un proyecto piloto de retirada parcial de las fuerzas israelíes del sur bajo supervisión de Washington. En estas zonas piloto, soldados libaneses reemplazarían a los israelíes.
Benjamin Netanyahu afirmó que Israel permanecerá en la zona de seguridad del sur de Líbano mientras persista el peligro y Hezbollah no se desarme. La exclusión de Hezbollah del acuerdo genera dudas sobre un fin real del conflicto.