Se analizó la necesidad de Wanda Nara de mantener el control y el poder en sus relaciones, incluso después de separarse.
Se sugirió que su accionar, como el de negociar contratos para Maxi López, responde a su deseo de seguir influyendo en la vida de sus exparejas y de las madres de sus hijos.
Se la describió como una persona que busca dominar y mantenerse en el centro de la escena, utilizando diversas estrategias para conservar su poder.