Tras los devastadores terremotos en Venezuela, se espera una curva exponencial de réplicas que podrían extenderse por semanas, representando un peligro constante para la ya comprometida infraestructura. La magnitud de estas réplicas, aunque menor a la de los sismos iniciales, podría causar el colapso de estructuras debilitadas.
Los expertos calculan que la actividad sísmica persistirá durante días o incluso semanas, generando temor y dificultando las labores de rescate y recuperación. La carrera contra el tiempo es crucial, no solo para salvar vidas atrapadas bajo los escombros, sino también para prevenir futuras consecuencias sanitarias y humanitarias.