La Organización de las Naciones Unidas, a través de su portavoz Zoe Brennan, estima que casi 7 millones de personas se han visto afectadas en su calidad de vida por el terremoto en Venezuela, advirtiendo sobre un posible desastre humanitario de gran magnitud, comparable o superior al de 1999.
La magnitud de la catástrofe requerirá meses de trabajo de reconstrucción, incluyendo la demolición de edificios colapsados y la edificación desde cero. La situación se complica por la declaración de zona de desastre y los daños en infraestructuras clave como el aeropuerto de Maiquetía, que ha obligado a desviar vuelos humanitarios a Maracay y Valencia.