La tragedia en Venezuela se agrava con réplicas del terremoto que mantienen en vilo a la población. Decenas de miles de personas han perdido sus hogares y se encuentran acampando a la intemperie, a la espera de ayuda.
La solidaridad ciudadana se manifiesta en centros de acopio donde se recolectan alimentos, agua y ropa para los damnificados. Sin embargo, la magnitud de la catástrofe supera la capacidad de respuesta del Estado, dejando a miles de personas en situación de extrema vulnerabilidad.