Se revela que la zona de Venezuela afectada por los recientes sismos ya había sufrido un terremoto de magnitud similar en 1912, causando 30.000 muertes. Esto demuestra un historial sísmico recurrente en la región.
A pesar de los antecedentes, la población ha seguido creciendo en estas zonas de alto riesgo, aumentando la vulnerabilidad ante futuros desastres. La cordillera y el arco costero montañoso de Venezuela son áreas de altísimo riesgo sismológico.