La situación en la zona de Guaira, Venezuela, es descrita como una zona de guerra debido al devastador impacto de los terremotos. Los edificios han colapsado de manera similar a si hubieran caído bombas, y los hospitales han quedado completamente derribados.
Las morgues también colapsaron, reflejando la magnitud de la tragedia. La falta de acceso a agua y alimentos agrava la compleja situación de los damnificados, quienes no tienen dónde estar.