La situación en Venezuela es catastrófica tras los terremotos, con un saldo de 920 muertos, 3.360 heridos y más de 50.000 desaparecidos. El puente de Carenero, una vía de acceso crucial, quedó intransitable tras una réplica, dificultando las labores de rescate.
El desafío logístico para llegar con equipos y personal a las zonas afectadas es inmenso, debido a la destrucción de autopistas y puentes. A pesar de la llegada de equipos internacionales y la labor de organizaciones como la Cruz Roja, la magnitud de la tragedia es abrumadora.
Esteban Chalá, rescatista, expresó su deseo de colaborar en Venezuela y destacó la importancia de la preparación para este tipo de emergencias. La esperanza reside en la llegada de más ayuda y en la posibilidad de encontrar sobrevivientes, aunque el tiempo y las condiciones climáticas juegan en contra.