Se destaca que Venezuela poseía un alto nivel en ciencia sismológica, con expertos como Franco Demar, quien estudió la falla de Boconó y anticipó la posibilidad de rupturas. Sin embargo, este conocimiento y desarrollo se discontinuaron.
Se atribuye la situación actual a un proceso de decadencia, ya que el conocimiento sobre la zona sísmica y el comportamiento de las fallas existe, pero no se ha traducido en medidas efectivas de prevención o mitigación.