El panorama en Venezuela tras el terremoto es desolador, con personal de protección civil y bomberos trabajando contra reloj en la remoción de escombros en busca de sobrevivientes. La incertidumbre y el miedo se apoderan de la población ante la falta de noticias sobre familiares desaparecidos.
La cifra oficial de fallecidos asciende a 920 y la de heridos a 3.360, números que incrementan con el paso de los minutos. La sociedad civil se ha organizado para proporcionar alimentación, bebidas y ropa a los damnificados, quienes permanecen en las calles y carpas improvisadas.
En Caracas, aunque los edificios no colapsaron totalmente, muchos han sido evacuados por daños estructurales, dejando a sus residentes a la espera de respuestas sobre el futuro de sus viviendas. La falta de maquinaria pesada ha dificultado las labores de rescate en algunos edificios, donde se estima que cientos de personas podrían estar atrapadas.