En Caracas, los equipos de rescate continúan la búsqueda de sobrevivientes en edificios colapsados, con la ayuda de voluntarios. La situación en los centros de salud es crítica, con emergencias saturadas y escasez de insumos y personal médico, lo que ha llevado a solicitar apoyo masivo.
La cifra de desaparecidos, estimada en 50.000 personas, surge de la difusión en redes sociales y una página web creada por la sociedad civil. Los damnificados que han perdido sus viviendas son alojados en escuelas y centros deportivos, aunque algunos prefieren permanecer cerca de sus hogares evaluando su seguridad.
La solidaridad se manifiesta a través de donaciones de sangre y la preparación de alimentos por parte de restaurantes locales para quienes duermen en la calle o en refugios, evidenciando una respuesta comunitaria ante la tragedia.