Se plantea la idea de que los venezolanos que residen en Argentina y en el resto del mundo tienen la responsabilidad de regresar a Venezuela para contribuir a la reconstrucción del país tras el terremoto y la crisis. Se apela a la solidaridad y al patriotismo.
Se reconoce que esta propuesta puede sonar fácil desde la comodidad de ser argentino, pero se enfatiza que los venezolanos son trabajadores que se forjan día a día y que están haciendo esfuerzos para enviar recursos a sus familiares.
Se argumenta que los trabajadores de Latinoamérica y del mundo deben exigir a sus gobiernos que presten ayuda efectiva a Venezuela, ya que organizaciones como la Cruz Roja y otros entes de socorro están intentando conectar con la situación de la gente, pero los gobiernos deben materializar esa ayuda.