Tomás Rebord, visiblemente afectado, expresa su indignación por los despidos masivos en Blender mientras él se encuentra de viaje. Considera que la medida es un "súper ataque" a su persona y al programa, ya que es imposible realizar un programa sin equipo.
Rebord cuestiona la lógica de la empresa al despedir personal en su ausencia y lamenta la impotencia de no poder actuar desde la distancia. Se menciona que los trabajadores despedidos están siendo impedidos de ingresar a las instalaciones.