Se critica la lentitud en los rescates tras el terremoto en Venezuela, con denuncias de que la ayuda tardó en llegar hasta 48 horas después del sismo.
La falta de respuesta gubernamental es evidente, con personal de protección civil y bomberos trabajando con recursos limitados. Se compara la situación actual con la tragedia del deslave de Vargas en 1999, señalando una repetición de errores en la gestión de desastres.
La periodista Alicia reporta que, si bien en su zona hay cierta posibilidad de abastecimiento, el estado Vargas sufre un grave desabastecimiento de alimentos y agua, con un panorama de guerra tras el colapso de edificios.