En La Guaira, Venezuela, un complejo de apartamentos ha quedado completamente destruido tras un devastador terremoto. Familias intentaron ayudar en las labores de rescate, pero la falta de insumos y la militarización de la zona dificultaron las tareas.
El corresponsal René describió la escena como tierra arrasada, mostrando imágenes de antes y después del sismo. Se especula que los edificios afectados fueron construidos sobre zonas de deslizamientos de 1999 y que, a pesar de parecer de buena construcción, no resistieron la actividad sísmica.
La magnitud del terremoto, la más fuerte en 126 años en Venezuela, ha evidenciado la falta de inversión y preparación ante desastres naturales. La situación se agrava por la falta de equipos de rescate, insumos médicos y el colapso de hospitales, que atienden a los heridos en condiciones precarias.
La diáspora venezolana, con más de 8 millones de personas fuera del país, complica aún más la situación, dejando a muchos adultos mayores solos y sin red de contención. La desesperación por encontrar familiares desaparecidos es palpable, y la incertidumbre sobre el futuro de la región es inmensa.