La guerra entre Israel y Hezbollah ha dejado un rastro de destrucción en Líbano, con decenas de pueblos arrasados, más de un millón de desplazados y una crisis humanitaria en escalada. En este contexto, la solidaridad trasciende las diferencias religiosas, como demuestra un monasterio cristiano en el distrito de Yesin que acoge a familias chiitas desplazadas por el conflicto.
El padre Filemón ha puesto a disposición el monasterio para albergar a estas familias, huyendo de los intensos bombardeos israelíes en el sur del Líbano. Las familias, que abandonaron sus hogares aterrorizadas por los ataques, encontraron refugio y hospitalidad en el monasterio, a pesar de los altos costos que otros les querían cobrar por alojamiento.