El sistema de salud en Venezuela, ya de por sí complejo antes del terremoto, se encuentra en una situación crítica con miles de heridos que atender. La falta de insumos médicos y la precariedad de los hospitales, algunos de los cuales sufrieron daños, dificultan enormemente la labor de los profesionales de la salud.
Los pacientes enfrentan la imposibilidad de acceder a atención médica adecuada, y la situación se agrava ante la falta de recursos para tratar heridas graves o complejas.