Los sismos en Venezuela ocurrieron en epicentros distintos, con el primero a 12 km de profundidad y el segundo a 22 km. La geógrafa Bárbara Soltán aclara que, aunque las réplicas ocurren a lo largo de las fallas activas (Boconó y San Andrés), algunos de estos movimientos podrían considerarse sismos independientes debido a sus diferentes epicentros.
La superficialidad de los epicentros, especialmente el primero, explica la gran fuerza destructiva de las ondas sísmicas. La liberación de energía se está dando a lo largo de las fallas, extendiendo la zona de actividad sísmica y aumentando el riesgo en áreas como Caracas y los Andes.