El mal estado de las rutas y caminos en Venezuela dificulta el acceso a las zonas afectadas por el terremoto, complicando aún más las tareas de rescate y la llegada de ayuda humanitaria. Las carreteras están destruidas, lo que impide el avance de vehículos y equipos necesarios.
La geografía y la infraestructura vial deteriorada se suman a los desafíos logísticos que enfrentan los rescatistas y la población. La distancia entre Caracas y La Guaira, así como el estado de las vías, representan un obstáculo considerable para la respuesta a la catástrofe.