La reconstrucción de Venezuela tras el devastador terremoto se perfila como un desafío monumental, que podría extenderse por décadas y requeriría una inversión masiva.
La infraestructura dañada, incluso en edificios aparentemente en pie, hace imposible el retorno a la normalidad, mientras que la atención a los 4300 heridos colapsa un sistema sanitario ya precarizado por la crisis histórica del país.
La situación actual de Venezuela, marcada por la escasez de recursos y la dependencia de la ayuda internacional, contrasta drásticamente con su pasado como una de las naciones más ricas de la región.