El activista David Harder lidera una campa\u00f1a para revivir el Transrapid, argumentando que su tecnolog\u00eda ofrece ventajas \u00fanicas frente a los sistemas de transporte actuales, que son poco fiables y sufren retrasos.
Harder destaca que el Transrapid consume menos energ\u00eda, tiene un mantenimiento m\u00e1s econ\u00f3mico debido a la ausencia de fricci\u00f3n, y permite un trazado de v\u00edas flexible con curvas cerradas y pendientes pronunciadas.
A pesar de estas ventajas, el Transrapid no ha logrado imponerse a nivel mundial, y la \u00fanica l\u00ednea operativa sigue siendo la de Shanghai.