La reventa de entradas para el Mundial ha alcanzado precios exorbitantes, especialmente para los partidos de Argentina. Una entrada de categoría 1, que originalmente costaba 765 dólares, se ofrece ahora a 6.700 dólares, representando un aumento cercano al 800%.
La FIFA también participa en este negocio, cobrando comisiones tanto a vendedores como a compradores. La alta demanda y la capacidad limitada de los estadios, como el de Miami, contribuyen a estos precios dinámicos y astronómicos.