Un periodista argentino se encuentra en ruta hacia Caracas, a 300 kilómetros de la capital venezolana, para informar sobre la devastación causada por los recientes terremotos.
La comunicación es extremadamente difícil en la zona, y las rutas presentan daños significativos, complicando el acceso y la llegada de ayuda. Se observan camiones del ejército y la Guardia Nacional Venezolana movilizándose para asistir a los damnificados.
Un habitante de la localidad de Apartadero relató haber sentido el fuerte temblor el miércoles alrededor de las 4 de la tarde, describiendo cómo su casa se movía violentamente. La ayuda internacional y humanitaria está llegando, lo que representa un alivio para la población afectada.