Europa atraviesa una severa ola de calor, la segunda en menos de un mes, con temperaturas récord en varias ciudades. Madrid registró 44 grados, París superó su récord nocturno histórico, Londres se acercó a los 36 grados y Roma está en alerta roja.
Los ciudadanos buscan desesperadamente alivio del calor, recurriendo a parques, fuentes y ventiladores, que se agotan rápidamente. Los parques permanecen abiertos las 24 horas como refugios nocturnos, y la gente busca pasar el tiempo allí para escapar del calor sofocante de sus hogares.
La situación ha provocado un aumento en las visitas a urgencias por motivos relacionados con el calor y un incremento en los paros cardíacos. En Francia, las visitas a urgencias se han multiplicado por cuatro. Las autoridades han tomado medidas como la prohibición de venta de alcohol para llevar y la cancelación de eventos masivos.
Los expertos advierten que Europa se calienta más del doble de rápido que el resto del planeta y que los episodios de calor extremo serán cada vez más frecuentes. Las consecuencias ya son visibles, con Francia reportando muertes relacionadas con el calor, incluyendo niños y ancianos, y hospitales saturados.